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TEATRO: LA NOCHE DE MAX ESTRELLA (A PARTIR DE LUCES DE BOHEMIA). CÓRDOBA

Y nos fuimos al teatro. Fue una bonita noche de otoño en Córdoba, con ese frío que despabila el alma sin llegar a congelar la nariz. Me reuní allí con algunos profesores y con más de veinte de mis alumnos de 2º de Bachillerato. Me acompañaban mis hijos y Marta Entrenas. Asistir al teatro es siempre algo mágico, nada tiene que ver con el cine, el ordenador, la televisión… la sensación de realidad, de mágica realidad,  de que lo que acontece lo hace a tiempo real y que puede… salir mal en cualquier momento. La posibilidad de interactuar con el escenario, con los propios actores, nada tiene que ver con los demás géneros literarios. Y en Córdoba, las posibilidades no se multiplican, hay que aprovecharlas.

Mis alumnos… siempre mis alumnos. Hicieron gala de cuanto de ellos esperaba. Fueron a disfrutar, a dejarse sorprender. De gala, de fiesta, estrenando experiencias, ropas y edades. ¡Qué guapos! y qué orgullo de decir: “Estos son mis alumnos” (quiero pensar, a pesar del poco tiempo que llevo con vosotros, que algo de ese saber estar y de esa curiosidad activa hacia lo que os rodea, lo habéis tomado de mí, pero no me hagáis caso). He de decir que lo que más me gustó de la obra fue vuestra actitud, vuestra curiosidad, ese corro que quedó formado cuando bajó el telón y se apagaron los aplausos, esa lluvia de preguntas que nos entretuvo hasta que la vergüenza del patio en solitario nos hizo salir para no incomodar a los acomodadores. Sé que esa curiosidad seguirá ahí, y las imágenes en vuestras retinas, y los sonidos en vuestro oídos y las preguntas voraces por aprender y comprender en vuestros cerebros jóvenes y ávidos.

También he de deciros que no me gustó la puesta en escena para vosotros. Me explico. Se trata de una apuesta muy difícil -si algo caracterizó el teatro de Valle-Inclán es que no estaba pensado para ser representado-. Se trataba de centrar en una hora y cuarto, aproximadamente, el contenido y el espíritu de este personaje mítico.

El personaje es ciego físicamente, pero también es un personaje frustrado vitalmente traicionado por la vida, atrapado entre su genio que le hace ver -en sus momentos de lucidez, aquellos en los que desconecta con locura completamente de la realidad circundante- el esplendor de lo que podría ser o haber sido (modernismo, París, Versalles, refinamiento en armonia de belleza ordenada) y su conciencia trascendente de la realidad crítica de una España en ruina física y moral.

Cuando los personajes son deformados sistemáticamente -el esperpento- no son conscientes de su deformidad porque todos se miran entre sí aceptando como norma social ese criterio consensuado y establecido. El problema es que quien los mira lúcido, consciente, sin la deformación provocada por el acomodamiento social ve la realidad desnuda grotesca, una realidad que repugna su ética y su conciencia, ¿cómo se pueden reconciliar estas vivencias?

Hemos vivido -quiero hablar en pasado- en un país donde la corrupción era norma y era visto como normal que alguien pagara a un cargo público a cambio de un favor para su enriquecimiento personal. Cuando esta actitud está tan extendida, corremos el riesgo de admitirla como “norma”, de aceptarla como “sistema”. Pero cuando alguien con principios éticos mira el proceso, es plenamente consciente de que se está robando, de que se está contraviniendo un principio básico de la democracia y el buen hacer, que es inmoral. No solo no puede admirar a quienes se enriquecen de esta forma, antes bien los aborrece porque siendo criminales ni siquiera son conscientes de su degradación y se ufanan de ella. Los ejemplos podrían multiplicarse, pero baste este para que comprendamos que la deformación esperpéntica no es algo alejado, ni extraño. Sigue viva y todos contribuimos a ella cuando jaleamos, aplaudimos, justificamos ideales vacíos que no tienen otro fin que el dinero antepuesto a la persona -llevar a una televisión pública a la madre de un presunto asesino para entrevistarla, ¿quién pensó en los padres de la muchacha asesinada cuando planificó ese esperpético espectáculo? Y lo más extraño, ¿quién sumó puntos de audiencia en ese programa?-.

Y Max es la persona, el individuo lúcido capaz de comprender cada tragedia dibujada detrás de cada alma que se cruza en su camino -el obrero catalán muerto, la madre acunando el cadáver de su hijo, la prostituta…- Para trasladarnos ese estado de aislamiento y confusión, el personaje se aisló del público, el escenario se hizo una caja casi herménica. Una tela delgada separaba el escenario minimalista del patio de butacas. Las proyecciones de imágenes constantes sobre la tela difuminaba con mayor o menor intensidad los movimientos internos. Unas veces estáticas, otras dinámicas, ponían la niebla de la confusión o el alcohol, el rojo incandescente de la pasión, las estrellas nocturnas de Madrid. El telón era la confusa representación mental de las emociones de un ciego.

Los personajes fueron sustituidos por voces en “off”, a veces mal ajustadas, no siempre permitieron un seguimiento del diálogo. Quizá contribuyó algún acento regional más acentuado de lo conveniente. Creo que esto, por encima de trasladar la confusión interna del personaje ciego, a quien llega la realidad a través de los sonidos -voces- y las sensaciones visuales proyectadas -tela-, genera una confusión aún mayor en el seguimiento del desarrollo escénico para quienes no han leído la obra, incapaces de asociar voces con personajes, desposeídos de apariencia ni presentación y son cincuenta personajes los que se pasean por la obra. Eso es injusto. Queda pues para deleite de quienes conocemos la trama, los personajes, y nos permitimos el lujo de recrearnos en la selección de diálogos y en la magistral dramatización del único actor, Carlos Álvarez-Novoa, que sostiene la representación sobre el escenario; pero puede resultar frustrante para quienes no han leído la obra, primerizos en estas lides escénicas y literarias.

Confío en que estas cuatro pinceladas puedan ayudaros a comprender mejor lo que visteis. A ello contribuirá también el resumen que os añado y la entrevista que se hizo al actor principal. Y, sobre todo, la experiencia nos ayudará enormemente como escenario cuando tengamos que hablar del teatro en el siglo XX porque podréis poner imágenes a la teoría y entonces es cuando empezamos a comprender.

Gracias por vuestra compañía.

José Carlos Aranda Aguilar
 
 
 

«La noche de Max Estrella», un Valle-Inclán distinto en Córdoba

El Centro Andaluz de Teatro trae al Góngora la obra, interpretada por Carlos Álvarez-Novoa

LUIS MIRANDA / CÓRDOBA/ABC
Día 25/11/2011 – 10.18h

¿Cómo ve un ciego? Salvando la paradoja y tomando las palabras por otra cosa distinta de su interpretación literal, esto es lo mismo que se han preguntado quienes están detrás de la obra que hoy y mañana se representa en el Teatro Góngora. El ciego en cuestión no es un desconocido para la cultura española, sino Max Estrella, protagonista de una de las cumbres del arte dramático español, «Luces de Bohemia».

El Centro Andaluz de Teatro trae a la sala de la calle Jesús María «La noche de Max Estrella», una nueva visión sobre el clásico de Ramón del Valle-Inclán. El veterano actor Carlos Álvarez-Novoa, conocido por su trabajo en la película «Solas», será el encargado de interpretar al poeta protagonista de una obra que en su origen no es precisamente un monólogo: aparecen 50 personajes con nombre.

Para ello, el espectador irá oyendo las voces de quienes interactúan con Max Estrella en las muchas escenas de «Luces de Bohemia» en que aparece. Álvarez-Novoa explicó que esta técnica le hace sentir «muy cerca» las voces de quienes dan vida al resto de personajes, de forma que parece como si estuvieran con él sobre el escenario. «Cuando voy a saludar, busco la mano del personaje Don Latino, que es el lazarillo de Max Estrella, como si estuviera conmigo», cuenta el intérprete, autor de una tesis doctoral sobre el personaje de Valle-Inclán, con el mismo título que esta obra. «Es el papel de su vida», dijo Francisco Ortuño, director de este montaje.

Tanto la dramaturgia como los decorados inciden en cómo percibiría un invidente el mundo que le rodea. «Nos invita a ser capaces de situar lo que vemos e imaginarlo, tal y como haría el protagonista», afirma el actor sobre una obra que, a su juicio, «no deja indiferente a nadie», y que sorprende porque plantea algo distinto a lo habitual. «La oportunidad de verla no se debe desperdiciar», resumió Carlos Álvarez-Novoa, que en otras ocasiones se ha puesto en la piel del personaje, aunque no de esta forma.

«La noche de Max Estrella», coproducida entre el CAT y el Centro Dramático Galego por el 75 aniversario de la muerte de Ramón del Valle-Inclán, se podrá ver esta noche y mañana en el Teatro Góngora.

LUCES DE BOHEMIA: RESUMEN DE LA OBRA Y PERSONAJES.

Luces de Bohemia es un esperpento publicado por Valle-Inclán en 1924. Se trata de un esperpento trágico sobre la vida literaria en la sociedad española.

El protagonista, Max Estrella, sale por la mañana de su casa con Don Latino, para reclamar que le paguen más por la novela que ha vendido Don Latino. No logran mejorar el precio y terminan en una taberna emborrachándose. Horas más tarde, la policía lo encuentra por la calle metiendo escándalo con un grupo de jóvenes modernistas por lo que es conducido a la cárcel, donde tiene que pasar la noche. Consigue salir de la cárcel gracias a la intervención de un redactor en jefe del periódico “El Popular”. Al salir va a ver al Ministro de Gobernación, antiguo compañero de estudios, con el fin de pedirle satisfacción por lo que le ha ocurrido. El ministro promete darle un dinero cada mes, pero no le da satisfacción. De ahí marcha a un café, donde invita a cenar a Don Latino y a Rubén Darío. Ya camino a su casa tiene una visión de la muerte y a la mañana siguiente lo encuentran muerto unas vecinas. El esperpento concluye con el entierro de Max y cómo Don Latino se emborracha en una taberna.

Todo el esperpento tiene por fin destacar la decadencia y la imposibilidad de la vida literaria en la sociedad española. Valle-Inclán ironiza, satiriza y estiliza grotescamente la realidad.

II.Temática

La obra tiene por tema la crítica que hace Valle de una sociedad, la española, en la que no hay lugar para el genio ni el trabajador. Sólo puede prosperar en esta sociedad la canalla y la infamia. Valle pone de manifiesto la decadencia de España y los españoles, que vistos desde fuera son un esperpento.

III. Personajes

Los personajes principales de la obra son Max Estrella y Don Latino de Hispalis aunque aparecen otros muchos personajes.

Max Estrella es un poeta frustrado que se ha quedado ciego. Su obra no tiene éxito y por este motivo no gana lo suficiente para comer. Resulta trágico que, siendo ciego, sea el único personaje que ve la realidad, una realidad que expresa definiendo el esperpento.

Es un personaje trágico, zarandeado por el autor. Vive en una sociedad insensible a la obra literaria, no sólo suya, sino también a la de otros.

Su esposa y su hija son más realistas que él. Viven en la realidad y comprenden que no sólo de arte vive el hombre. Pasan bastantes aprietos y al final, cuando muere el padre, se suicidan.

Don Latino es un asiduo acompañante de Max. Se aprovecha de su generosidad, pero al final de la obra es el único que ha comprendido que el mundo es una farsa, un esperpento.

También aparece en las obras un grupo de jóvenes modernistas, que se ríen, burlan de la sociedad. Son los únicos que estiman a Max como poeta y lo aprecian.

Aparecen personajes de la clase baja madrileña, todos ellos caricaturizados, deformados, con el fin de poner de manifiesto el mal, lo absurdo de España, sus costumbres y sus personas.

Valle caricaturiza, se ríe de sus personajes, zarandeándolos como marionetas. No hace ningún estudio psicológico. Todo sus personajes llevan una máscara, detrás de la cual se esconde el propio autor.

IV. Tiempo, espacio y ambientación histórica

La acción comienza por la mañana y termina el día siguiente por la noche. Max Estrella sale por la mañana de su casa y pasa media noche en la cárcel. A la mañana del día siguiente lo encuentran muerto ante la puerta de su casa. Lo entierran hacia el atardecer y la acción termina por la noche cuando Don Latino está en el bar.

Toda la acción transcurre en Madrid y el tiempo es real. Valle ha situado la obra en una época en la que había disturbios callejeros en España, época en la que Maura era Ministro de Gobernación.

El Madrid que Valle-Inclán pinta es un Madrid absurdo y hambriento en el que hay luchas callejeras.

V. Definición del esperpento en esta obra

Esta obra es la primera y la única en la que aparece la definición de lo que es un esperpento, definición que Valle pone en boca del protagonista Max Estrella cuando dice: “Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el Esperpento. El sentido trágico de la vida española sólo puede darse con una estética sistemáticamente deformada”. Más adelante dirá: “Las imágenes más bellas en un espejo cóncavo son absurdas.” o “Mi estética actual es transformar con matemática de espejo cóncavo las normas clásicas.”

A lo largo de toda la obra podemos apreciar cómo Valle estiliza grotescamente a España y a sus habitantes. Él es en todo momento impersonal y objetivo. No añade ningún vicio a la sociedad española. Simplemente deforma los que ya tiene.

Los personajes y las situaciones en las que estos se hallan, no son inventados sino que Valle sino tomados de la vida real y sometidos a un proceso de deformación. Valle al deformarlas las ha hecho esperpénticas.

Estilizándolo grotescamente, caricaturescamente, ha convertido a los personajes en fantoches zarandeados por el autor, para quien España y los españoles no son más que un esperpento, la gran caricatura de Europa. Como dice en la obra: “España es una deformación grotesca de la civilización europea.”

Los personajes no tienen caracterización psicológica ni tienen vida, son personajes simbólicos: Max Estrella es un poeta frustrado, una caricatura. No le reconocen poeta las personas eruditas de la academia.

Todos los personajes son personajes trágicos, que se hallan en situaciones burlescas, caricaturescas, por lo que pasan de ser personajes trágicos a ser personajes esperpénticos.

Toda la obra es una gran caricatura la vida literaria e intelectual española en la que Valle se está riendo, está jugando con sus personajes, que arrastran una vida grotesca y carente de sentido.

TOMADO DE: http://www.rinconcastellano.com/sigloxx/valle_luces.html#

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