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¡Vamos a comer!

Pocas cosas unen tanto a los pueblos como la gastronomía. En eso de comer nos ponemos pronto de acuerdo, ¿verdad? Aunque “sobre gustos no hay nada escrito”. Tenemos la enorme suerte de contar con estudiantes de muy diversa procedencia. Así que vamos a intercambiar esas recetas que nos son tan peculiares. Cada familia tiene su plato estrella, ese que se ha transmitido por tradición, o será que asociamos su sabor al cariño familiar.

No sé vosotros, pero a mí me gusta comer. Normalmente nos alimentamos, eso no me gusta. “Alimentarse” consiste en ingerir alimentos deprisa y corriendo porque tienes que hacer otra cosa. Normalmente en solitario o compartiendo nuestras prisas con algún otro semejante acelerado, de pie o sentado en cualquier parte. Nos alimentamos entonces solo para la subsistencia, porque es necesario, porque es imprescindible hacer un alto en el camino para seguir adelante. Los diferentes horarios, las ocupaciones, el trabajo hacen cada vez más difícil esa reunión en familia en torno a un plato apetitoso que invita al placer de los sentidos conjugando el paladar y el aroma con una buena conversación regada con un vino de la tierra -otro día hablaremos de nuestros vinos de Montilla-. Pero cuando tenemos la oportunidad… cuando somos capaces de aislarnos para recrear ese ambiente anticipando el placer, bien merece que detengamos el tiempo -o nos detengamos nosotros en el tiempo- para preparar un buen plato en torno al que reunirnos. Eso es “comer” y eso me gusta.

Aquí os dejo una receta antigua que un cocinero cordobés recuperó de la cocina tradicional mozárabe. Es exquisito y nada complicado de hacer. Sin embargo, requiere dos ingredientes que no en todas las casas existen hoy día y no habrá más remedio que buscar: tiempo y cariño.

En el apartado de “Comentarios” que aparece al final de la entrada podéis dejar vuestra propia receta. Ánimo, ¡vamos a comer!

CORDERO A LA MIEL (A LA MOZÁRABE)

INGREDIENTES PARA 6 PERSONAS: 2500 kg. de cordero (pierna), 2 cebollas grandes (250/350 grs.), 200 grs. de pimientos verdes; azafrán molido, pimentón dulce, aceite de oliva (imprescindible), 1 vaso (250 cls.) de vino blanco (Montilla); vinagre de vino; 150 grs. de miel de abeja; aceite y brandy (1 copa)

En un recipiente adecuado (cazuela de barro o una buena olla) se sofríe en aceite de oliva -que cubra el fondo, a fuego medio-  la cebolla y el pimiento cortados muy finitos. Cuando ya están dorados, se apartan. En el mismo aceite doramos el cordero y lo salpimentamos suavemente  -si usamos paletillas pueden hacerse enteras, pero yo prefiero trocear la carne deshuesando previamente la pierna- para que reduzca y cuando ya lo tenemos, le añadimos el pimiento y la cebolla que habíamos apartado. Lo rehogamos y le añadimos agua hasta cubrir. Cuando empieza a hervir, le añadimos el azafrán molido (2 carterillas), eso le dará color, y una punta de cuchillo de pimentón dulce  -también se le pueden añadir granos de pimienta negra para dar un mayor punto de picante si nos gusta-. Añadimos la sal al gusto y dejamos hervir hasta que reduzca. Echamos entonces 1 vaso de vino blanco aromático (Montilla-Moriles a ser posible) y rehogamos. Cuando ya se ha reducido, añadimos 1/2 vaso de vinagre (de vino) y 1/2 vaso de miel, además de una copa de brandy. Con la miel y el vinagre conseguimos el agridulce característico de la cocina oriental. Cuando haya reducido debemos probarlo de sabor, si nos gusta más dulce añadiremos miel, si nos gusta más ácido, vinagre. También es importante dar el punto de sal y probar la dureza de la carne. Si la carne estuviera dura, añadiríamos agua y dejaríamos cocer hasta reducir.

Se aparta del fuego y se deja macerar en su propia salsa. Se calienta en el instante mismo de servir.

Hay quien aparta la carne y pasa la salsa por un “chino” o por la batidora. Yo prefiero encontrarme los trozos de pimiento y cebolla. Al gusto. También hay quien le añade especias -comino o clavo en muy pequeñas cantidades-, también admite algunas hierbas aromáticas como el romero o el tomillo -para adornar al final-

Exquisito si lo acompañamos con patatas fritas, pero también con champiñones al ajillo, o arroz en blanco, o puré de patatas, o ensalada, o… ¡La imaginación al poder!

¡Que lo disfrutéis!

1) PILAR MOTA: GACHAS CORDOBESAS (RECETA ESPAÑOLA, VER COMENTARIOS)

2) BEATRIZ VALDÉS: ROSQUILLOS (RECETA ESPAÑOLA, VER COMENTARIOS)

3) ISABELLA PAEZ Y JESÚS BOHÓRQUEZ: AJIACO COLOMBIANO (VER COMENTARIOS)

4) MASSIEL DOS SANTOS: PAN DE JAMÓN (RECETA VENEZOLANA, VER COMENTARIOS)

5) MARÍA JESÚS CORDOVA: CALZONES ROTOS (VER COMENTARIOS)

6) ELENA ÁBALOS: TORRIJAS (RECETA ESPAÑOLA, VER COMENTARIOS)

7) GIOVANNA CARNINO: BAGNA CAODA (RECETA ITALIANA, VER COMENTARIOS)

8: MARÍA LUISA CABRA: CALDERETA DE CORDERO (A LA ARAGONESA, VER COMENTARIOS)

9: FABIANA ZAPPALA: TEQUEÑOS (RECETA VENEZOLANA, VER COMENTARIOS)

10: ÁNGELES BENÍTEZ: ESTOFADO DE PASCUA (RECETA ESPAÑOLA, VER COMENTARIOS)


11: ANA PACHECHO: MANDOCA (RECETA VENEZOLANA, VER COMENTARIOS)

11: RAQUEL CABALLERO: SALPICÓN DE MARISCO (RECETA ESPAÑOLA, VER COMENTARIOS)

12: YOLANDA MORENO: TORTILLA DE PATATAS (RECETA ESPAÑOLA, VER COMENTARIOS)

 

 

13: GOLFEADOS VENEZOLANOS (VER COMENTARIOS)

 

14: MARIANA GONZÁLEZ Y JUAN TOVAR: POLVOROSAS (GALLETAS VENEZOLANAS, VER COMENTARIOS)

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